Rosina Valcarcel, Perú
¿Quién duerme ahora? (A la poeta Gloria Mendoza) Dormir. Quién duerme ahora, en este tiempo crucial. La jauría anda allí, afuera, se siente su presencia malévola, tras el triste cantar de los grillos. Oscar Amaya Armijo Cierto, los años, la pobreza ni el polvo del desierto nos amedrentaron Mascamos el insomnio entre el sueño de nuestros ideales, el runrún de alguna pareja y el gruñir de las señales en el teclado Cómo negar la conspiración desde antaño Hoy coreamos algo similar con este ayuno Sí, en este lado de la capital, arrullados entre libros y leves olas marinas somos meros fragmentos de generaciones de conspiradores insomnes, apremiados de claveles, amor, revolución y libertad Qué sentido tiene dormir Si en las calles la patria es un botín saqueado Si al margen de la orilla el país es un pálido trofeo Un simple animal decapitado ¿Puedes dormir? No deseo dormir, anhelo pensar, escribir y cuidar el aura de las mujeres, hombres y jóvenes que dedicaron sus existencias para que nosotros custodiáramos sus mitos Como nosotros, esta medianoche ciertamente, otros compañeros y hermanas contestatarios están velando otros amados, desaparecidos, torturados, presos, muertos, que también ayer fueron derrumbados Esta noche extensa tiene siglos de haber principiado y nos punzan los ojos y perciben fatiga estos pálidos cuerpos nuestros Sin embargo ajados y enfermos no nos damos por vencidos Quién sueña hoy, quién podrá dormir con nosotros ¿Los traidores? Si dormitan, es pueril su sueño Nuestro insomnio, es real, es a dedicación exclusiva, pero no vano Solo velamos la patria alegre y solidaria que deseamos como herencia para los infantes anónimos de aldeas y pueblos remotos Para los niños que pasan y sonríen Para los que transitan y están mudos Para nuestros hijos y nietos de todas las sangres ¿Nuestro insomnio, entonces, es utópico y subversivo? La cámara no miente La historia es clara Nuestro desvelo infringe Contra los que tienen la visión perversa (o pervertida) Contra los que están cavando su propia tumba Por ello hay que extender el eco de nuestra guitarra al hombro Para que los espectros no partan en tres la vida: El porvenir fugaz y lento se perfila en el atardecer allá lejos como el vuelo inquieto de un cóndor diamantino
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Por lobogabriel - 10 de Diciembre, 2009, 17:13, Categoría: lecturas
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